25 de mayo de 2012

La imagen del movimiento #YoSoy132

Jaime Duarte Mtz.
Investigador y Consultor en Imagen Pública de SIGNUMS



Surgido a raíz de las críticas de los líderes del PRI a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana tras la visita del candidato presidencial Enrique Peña Nieto (el viernes 11 de mayo), a quienes señalaron de revoltosos y manipulados por López Obrador y el PRD, el movimiento #YoSoy132 ( http://yosoy132.mx/ ) se alza como un factor que podría influir de manera importante en los resultados de las elecciones del 1 de julio de 2012.


¿Quién iba a prever hace al menos una semana que una crítica de Joaquín Coldwell provocara la entusiasta reacción pública de miles de jóvenes de universidades públicas y privadas? ¿Qué analista político o sociólogo anticipó hoy una movilización que cuestiona al ex gobernador del estado de México, a Televisa, a las encuestas y a otros medios de comunicación por "manipular" y "desinformar" a la opinión pública?


Distintos hasta hoy al movimiento estudiantil del '68, a los "ocupados" e "indignados" en otras épocas y latitudes occidentales, el "despertar" juvenil va en aumento, como bola de nieve, y amenaza con golpear a otros destacados e impunes actores de la vida política nacional: ex gobernadores, ex presidentes, líderes sindicales corruptos, etc.


Entre sus demandas están: "Manejo de información honesta"; equilibrio informativo en los medios; "apaga la tele, enciende tu mente"; "proceso democrático limpio y honesto por parte de candidatos, instituciones y medios", etc. Y quizá su agenda se extienda después a otros temas como empleo, educación y seguridad.


Declarados como apartidistas pero no "apolíticos", estos chicos han sacado un extraordinario provecho de las llamadas "redes sociales", especialmente de Twitter, y han llamado también la atención por lanzar hasta un código de ética propio en el cual el uso de la violencia está descartado. (Con esto, también toman distancia de grupos radicales de ultra izquierda como el SME o CNTE). Así, han dado muestras inéditas de orden y civilidad. Ello, sin mencionar su interesante dosis de creatividad y espontaneidad.


Bajo la bandera principal de un "México mejor", este insurgente y genuino movimiento estudiantil -que no cuenta con líderes visibles, por cierto- tiene el reto de fortalecer su credibilidad (pues hay aún estratos y segmentos de la población que no acaban de confiar en él) para ampliar más su crecimiento. Asimismo, corre el riesgo de de parecer una mera irrupción momentánea fruto del hartazgo y la decepción (totalmente comprensible) si se deja manipular e infiltrar por otros intereses y deja de mirar al futuro más allá de la coyuntura electoral del 2012.


Por supuesto que aún hay muchas preguntas acerca de su futuro y de su organización, como de qué partido político capitalizará sus postura antiPeña Nieto. ¿Será Josefina o será Andrés Manuel?


Pero a un mes y 5 días de los comicios y elección presidencial ya se verá qué tanto impacto provocan estos jóvenes con sus demandas, foros, marchas, tweets, boicots, en la conciencia y en la conducta de la opinión pública nacional. Por ahora, hay que observarlos y solidarizarnos con ellos, y desear que este incipiente "despertar" ciudadano continúe encausado y sea el comienzo de cosas buenas para México; ya veremos.


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23 de abril de 2012

El galán, el amoroso y la ambigua. La imagen de los candidatos


Entrevista a Jaime Duarte Mtz., estratega perceptual de SIGNUMS

Ahí van los tres: más pendientes del espejo que de las ideas. Se proyectan antes como productos de mercado que como contendientes a la Presidencia del país. El papel de los imagólogos. Los discursos vacíos. Los pasados oscuros. Una comparsa de máscaras ocultando defectos y verdades.
Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto representan ya “marcas construidas”. El primero proyecta experiencia, con una apariencia personal algo anticuada. El segundo explota su figura de galán de telenovela con un proyecto fugaz. Y quien no ha terminado de definirse es Josefina Vázquez Mota, explica Jaime Duarte, imagólogo del Colegio de Consultores e Imagen Pública.
Los imagólogos, agrega Duarte, se han encargado de fabricar la imagen de los tres candidatos a Presidente de la República. Todos tienen claroscuros que corregir. A Peña Nieto creíamos conocerlo, pero “no supo decirnos qué libros le gustaban. Eso generó muchas dudas, pese a su fortaleza: la apariencia física”...

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12 de abril de 2012

¿Cómo perder una elección presidencial en 10 días?

Jaime Duarte Mtz., 
Analista sociopolítico y consultor en imagen política



Todo buen experto en campañas sabe que existen errores (imperdonables) que, una vez cometidos en la contienda, no sólo serán ya muy difíciles de enmendar, sino que influirán de manera negativa en el resultado final de la elección.
Pero dentro de los partidos existen "especialistas" cuya soberbia intelectual arruina la campaña aún antes de iniciar. Su acendrada sordera y ceguera política elevan la magnitud del desastre; no hacen otra cosa más que estorbar y acelerar, con ello, la estrepitosa derrota de su candidato.
A continuación brindo 15 tips para conseguir estropear una campaña política, desalentar el "voto duro" y... perder la elección fruto de la suplantación de profesionales y de las decisiones de "asesores" neófitos:



1. Destroce a los compañeros de su partido en la competencia interna; espíelos y hable mal de ellos frente a los medios. De este modo podrá "contar" después con su "apoyo" irrestricto tras su nominación. ¡Total! Es mejor ganar antes a como dé lugar y, luego, disculparse con ellos.


2. Divida al partido con "imposiciones" venidas de la dirigencia y postule candidatos de dudosa reputación. La "disciplina" y obediencia están primero que la sensibilidad, el consenso y el sentido común de la militancia pues, para eso lo eligieron líder del partido, ¿verdad? Marcar rumbo, dirección...


3. Nombre coordinador de campaña a su brother u "operador político" que facilite las negociaciones en su equipo de campaña y lleve en paz la fiesta en el "cuarto de guerra". Si falla, nómbrese a usted el "jefe" de la misma. La idea es que se vea que usted tiene todo articulado y bajo control del "fuego amigo".


4. Organice la toma de protesta "masiva" del candidato y menosprecie a la militancia en el acto. Sí, llegue y comience siempre tarde sus actos ya que sus fans "son incondicionales" y los ciudadanos lo esperarán el tiempo que usted guste (pese al sol o a la lluvia); para eso les pagamos el camión y les damos la despensa o el lunch, ¿no?


5. Contrate a despachos de "imagen" sin experiencia laboral ni formación académica que prescindan de metodología y ciencia en su quehacer. No importa que su vestuario cambie todos los días de estilo ni que su teñido de cabello se modifique varias veces también. Todos le dirán que se ve "radiante", joven y bello(a). ¿A quién le gusta verse diario igual?


6. Olvide definir la estrategia de campaña, el posicionamiento del candidato, la oferta política, el mensaje y las necesidades de su público meta desde el principio. Así, el público elector -entre los cuales están los llamados "indecisos"- tendrá "claro" qué propone y a dónde va. Dará "rumbo" y "dirección" plena a su campaña.


7. Guíe entonces su campaña mejor por lo que "le late", con base en su puro "ojímetro", lo que le dice su familia o su almohada. Tome así decisiones sin cálculo ni estrategia previa. Niegue o desprecie entonces los resultados de los estudios de opinión, pues sólo las empresas demoscópicas que usted contrató dicen la verdad acerca de usted. ¡Ah! y repítase todos los días: "Espejito, espejito: ¿verdad que soy el más bonito"? 


8. Descuide todos los Frentes Estratégicos de Batalla Perceptual; no todos son importantes. Además... no hay dinero que alcance para invertir en profesionales que se enfoquen en cada una de estas áreas y elaboren así su discurso, construyan su sitio web, armen la defensa del voto, diseñen su propaganda, redacten boletines de prensa, etc.


9. Pida al equipo de diseño que elabore sus distintas piezas de comunicación sin guardar una identidad gráfica entre sí ni coherencia con su mensaje. No pasa nada si el material visual como flyers, espectaculares, folletos, etc. son distintos en la foto, imágenes, logo... así se entienden..


10. Transmita spots de su campaña centrados sólo en usted, en su persona y en sus logros individuales. Deje en claro a todos que "nadie le regaló nada", que su éxito es únicamente gracias a usted y que por ello merece gobernar. O bien: a) ofrezca su mano franca a la ciudadanía en señal de reconciliación (sin pedir expresamente perdón) para que le crean, aunque apoye a grupos ultra radicales que paralicen la ciudad; b) búrlese de sus rivales pero no de quien le designó (democráticamente) y ¡nunca pida el voto en su favor!


11. Rompa con el gobierno en turno, sobre todo si es de su mismo partido. Los ciudadanos entenderán -nítidamente- que usted es un candidato "diferente", mejor... ¡excepcional! Cuando desee usted destacar los beneficios que el elector recibirá al votar por su fórmula, tendrá una buena referencia y justificará mejor su deseo de "cambio" o "continuidad". ¡Ah! De vez en cuando diga algo "bueno" de este para no confundir a la oposición.


12. Despreocúpese porque su candidato se muestre incompetente cuando le pregunten algo sobre cultura general, se vea débil o enfermo (por la presión, claro), desconfiable por sus antecedentes o hasta simpático para el cargo al que aspira. La realidad es que usted "es la mejor opción" por sus atributos, competencia o experiencia. Quizá despierte así más certeza, confianza, simpatías o compasión. ¡Nadie es perfecto! Eso sí: No olvide calificar de "pelusa" al pueblo; no sabe este reconocer su propio valor personal.


13. Informe a la opinión pública "sus" logros de gobierno con cifras polémicas o promesas incumplidas para ser acusado de "mentiroso". "¡Caray! ¿Quién se va a tomar la molestia de investigar la verdad y revisar si cumplí o no tales compromisos? ¡Qué flojera! Los medios de comunicación sólo ven lo malo de mí y no reconocen mi trayectoria impecable, ganadora y austera".


14. Hable de todos los temas sin orden ni consistencia, como los sienta, y responda todas las preguntas de la prensa; al fin y al cabo todos se acordarán de sus propuestas y recordarán mejor qué dijo. Por lo mismo, diga qué propone pero no cómo lo hará pues podrían "fusilarse" sus iniciativas, se le acabará el discurso y ya no podrá argumentar nada para debatir. 


15. Tómese todo el tiempo que quiera en intentar justificar por qué la campaña va mal. Señale adentro y afuera a los culpables de su situación, culpe a la prensa y no se asuma como responsable. Exprese verbalmente que todo está bajo control, que el "golpe de timón" fue a tiempo y que todo marcha de maravilla, aunque su lenguaje corporal (voz, gestos, ademanes, postura, actitud, vestuario... digan otra cosa.


Cualquier parecido con la realidad... 


¿Ya puede vislumbrar con estos tips quién ganará o quiénes perderán el 1º de julio?


Continuará...

9 de abril de 2012

Josefina no es Messi; su campaña, con todo en contra

Jaime Duarte Mtz.


Tras los cambios realizados hoy en el equipo de campaña de la candidata del PAN a la Presidencia de la República con la incorporación de nuevos liderazgos y la redefinición de su estrategia electoral, subsiste la pregunta: ¿Podrá Josefina Vázquez Mota recuperar el tiempo perdido en su campaña tras su "viacrucis" de Semana Santa? Más aún, el "golpe de timón" que anunció ¿será suficiente para lograr reposicionarla en la contienda frente a Peña Nieto como una mujer competitiva y digna del cargo al que aspira?


Si aceptamos la metáfora de que una campaña política es una "guerra electoral" -como señalan los expertos en el tema José Adolfo Ibinarriaga y Roberto Trad Hasbun- entonces "Chepina" y el panismo cedieron terreno a sus competidores en varios frentes tras sus propios tropiezos. Y apenas arranca esta "guerra", ¡ya hubo bajas!


Una muestra clara de lo anterior lo fue el crecimiento en las preferencias de Peña Nieto según las últimas encuestas, como también de López Obrador (quien se acercó unos puntitos al PAN). [Ver la "encuesta de encuestas" de ADN Político: http://www.adnpolitico.com/encuestas].


Vamos a poner atención en los ajustes importantes que, se afirma, realizó en los distintos Frentes Estratégicos de Batalla Perceptual (como así he denominado), por ejemplo, en el posicionamiento de su imagen personal, en comunicación, en la propaganda, en la propuesta, en el discurso, en la logística, en la estructura de organización, etc. De este modo sabremos si el PAN desea recuperar el terreno perdido en la mente del elector y mostrar a Vázquez Mota como una mujer competitiva, fuerte y dispuesta realmente a ganar. (A propósito: No se entiende el por qué del lema "DIFERENTE").


Así, Josefina y el albiazul enfrentan el mayor reto de su vida en aras de retener el poder, con todo en contra:


- Coordinar inteligentemente los esfuerzos, talentos y liderazgos panistas (¿reúne Roberto Gil Zuarth ese perfil? Hay muchos "generales" en el cuartel de la colonia Del Valle)
- Mostrar mayor poder de convocatoria y entusiasmo en su campaña (si los "fans" se van del estadio azul cuando su estrella comienza a cantar, pues...)
- Recuperar la confianza de su "voto duro" (no están del todo convencidos acerca de su candidatura)
- Atraer el voto de los "indecisos" (más de 8 millones de nuevos votantes, respecto a 2006)
- Cerrar heridas y filas en el panismo todo (ante la división, apatía y rebelión internas; requieren más "tropa" y está harta)
- Saber "vender" o comunicar a la ciudadanía los logros del Gobierno federal (ciertamente ha habido aciertos, no sólo fracasos; hacerlo sin romper con Calderón y comunicar tampoco continuidad)
- Enfrentar el trato desigual de los medios (como Televisa) y la crítica agria de los líderes de opinión (que se han mostrado más duros en las fallas de Josefina y de su equipo, en comparación con los yerros de Enrique Peña, Andrés Manuel y, aún, de Quadri)
- Alcanzar y rebasar en las preferencias electorales a Peña Nieto (había venido aumentando en las encuestas tras su triunfo en la contienda frente a Cordero y Creel, pero hoy hay casi 20 puntos de distancia)
- Convencer finalmente a la opinión pública y al electorado nacional (más de 79 millones de votantes) de que ella será la primera mujer que se siente en la Silla Presidencial.


Y todo esto conseguirlo ...¡en dos meses y tres semanas!


En efecto, Josefina no es Messi y el PAN no es el Barcelona (que sí podrían alcanzar al Real Madrid en su lucha por el título, dada su poderosa "máquina" futbolística). En un escenario ideal podrían ganar y consolidar la transición a la democracia si superan dichos obstáculos en su camino hacia Los Pinos.


¿Lo lograrán? Yo francamente lo dudo.



3 de abril de 2012

La imagen política de los candidatos a la Presidencia de la República y de los candidatos a Jefe de gobierno del D.F. (Entrevista a Jaime Duarte para la revista Campaign & Elections (marzo-abril 2012)



5 de julio de 2011

7 LECCIONES TRAS LA ELECCIÓN DEL 3 DE JULIO EN EL EDOMEX

Por Jaime Duarte Mtz.

Lunes 4 de julio de 2011.

Los comicios de ayer en el Estado de México para elegir gobernador en la entidad arrojan distintas e interesantes lecturas para los diversos actores involucrados en el proceso electoral. Aprender de los errores y aciertos propios y ajenos cometidos en campaña por los candidatos y los partidos políticos que los postularon, siempre será un ejercicio sano en toda organización humana que desee mejorar y, claro está, de una democracia como la nuestra que todavía está en camino de maduración.

1. Peña Nieto fortalece su poder; la fórmula “Eruviel Ávila”, acertada.
El Revolucionario Institucional logró superar el escenario de fractura que se presentó durante el proceso de selección interna de su candidato luego de que el gobernador designara al alcade de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas, en vez del munícipe de Huixquilucan, Alfredo Del Mazo. (Ávila había amagado con romper con su partido de no ser “el elegido” y la oposición coqueteó con él). Enrique Peña Nieto optó por una carta distinta a la que el priísmo mexiquense y los analistas esperaban en la persona de Del Mazo (heredero, con Peña, del grupo Atlacomulco). Y no obstante el descontento que esto generó también –especialmente entre algunos ex gobernadores que se sintieron traicionados—, la “línea”oficial de la mano de las negociaciones se impuso.
Eruviel se mostró con una imagen joven y cálida, cercana a la gente –a diferencia de sus rivales— lo que sin duda también abonó en su éxito. Su actitud propositiva y no confrontativa con la oposición, le ayudó igualmente en su propósito. Aunque su lema de campaña “Piensa en grande” fue criticado por “plumas” y círculos académicos e intelectuales, gustó mucho en segmentos de la población de niveles socioeconómicos bajos. Y su rotundo éxito también se palpó en la enorme cantidad de apoyos que recibió en Twitter, Facebook y YouTube.
Con un triunfo histórico, apabullante, del 62.2% de los votos a favor de la coalición “Unidos por ti” (PRI-PVEM-PANAL) y un margen de más de 40 puntos de diferencia frente a su más cercano competidor, Peña Nieto no solo despeja incógnitas en el priísmo respecto a su acertada decisión, sino que le demuestra a la oposición que el dominio del PRI en el Estado de México podría durar más de 100 años y que la “silla presidencial” en 2012 está más cerca que nunca. [Véase: http://elecciones-2011.org.mx/rptDistrital.html].
La enorme popularidad de Peña Nieto, más sus acciones de gobierno, más el respaldo de los diferentes sectores sociales (entre estos el sindidato de Elba Esther Gordillo), más la propia estructura del gobierno estatal abonaron igualmente al triunfo de “Unidos por ti”.


2. La vieja “maquinaria” electoral del PRI, la “prituradora”, demostró estar más que aceitada y lista para el 2012.
La movilización de su estructura terrestre, la distribución de su propaganda política, la difusión del mensaje en los medios de comunicación audiovisuales y la penetración de la imagen y propuesta del candidato en las redes sociales funcionó a la perfección. Se trató de una estrategia electoral exitosa, sumamente agresiva. El ex alcalde de Ecatepec fue conocido en los 125 municipios del estado, lo que no lograron los abanderados de la oposición ni en sus propios feudos. (Por ejemplo, la gente de Naucalapan no sabía quién era Luis Felipe Bravo Mena, del PAN).
El excesivo gasto económico destinado a las campañas de los partidos –visiblemente más recursos invertidos en el PRI— deberá revisarse por las autoridades electorales competentes no únicamente por motivos de justicia o equidad conforme a la ley, sino por cuestiones de sentido común y de ética política.
La oposición tendrá ahora la ardua labor de presentar a las autoridades del Tribunal Electoral la “compra de votos”, la entrega de desepensas, el rebase del tope de los gastos de campaña del PRI, el apoyo de la policía estatal (ASE) y demás irregularidades que –afirman— favorecieron la victoria de Eruviel Ávila. Se ve muy difícil comprobarlo.
Luis Videgaray, el presidente del PRI del Edomex, demostró ser un importante estratega y operador; seguramente será bien recompensado en el gabinete del gobierno local de Eruviel o de Peña Nieto (de ganar la Presidencia de la República).


3. El escándalo político, la inseguridad pública y las fuerzas de la naturaleza, no determinaron el resultado de la elección.
Los conocidísimos casos de la reununcia del procurador Alberto Baz Baz (por sus errores en la investigación de la niña Paulette), los feminicidios e incremento de los secuestros y robos en la entidad como acusó la oposición, y la aprehensión de Jorge Hank Rohn, sumados al escándalo del extraño enriquecimiento de Vicente Chaires (coordinador administrativo del CEN del PRI y amigo de Humberto Moreira) y hasta las inundaciones en Ecatepec en vísperas de la elección, la mayoría de estos sucesos escenificados en el marco de la contienda electoral, no constituyeron finalmente un “voto de castigo para el PRI” como algunos medios y líderes de opinión advirtieron en su momento.
Desconocimiento o pecata minuta, habrá que esperar que el Insituto Electoral del Estado de México (IEEM) publique las cifras finales para saber si las “lluvias atípicas” en Ecatepec, por ejemplo, como en algunos otros municipios de nuestra entidad, afectaron o no la votación histórica del PRI en los bastiones que hoy gobierna; esto, porque la prensa advirtió tras las inundaciones en el oriente de la entidad que “más de 60 mil votos estaban en peligro” (al referirse tanto al malestar ciudadano como a la quema de propaganda de Eruviel Ávila).


4. El abstencionismo sigue siendo un importante rival a vencer.
De los 10’555,606 electores en la entidad, conforme al listado nominal, participaron 4’584,299 mexiquenses, es decir, el 43.43%; el resto, un 56. 57% decidió no salir a votar y 386,335 personas anularon su voto (un 3.66%). ¿Por qué?
Desde hace ya varios años diversas investigaciones demoscópicas muestran cómo los partidos políticos ocupan los últimos lugares en credibilidad en México. Por ejemplo, desde el año 2004 en el que la empresa Motofsky mide cuál es el nivel de “Confianza en las instituciones”, es posible observar que los sindicatos, los diputados, los senadores y los propios partidos son rechazados mayoritariamente por los ciudadanos –a diferencia de las universidades, la Iglesia y el Ejército que gozan de gran credibilidad entre los mexicanos.
Pasará mucho tiempo para que las fuerzas políticas en el estado –y en el resto del país— dejen atrás su pésima imagen pública. Mientras la corrupción, el enriquecimiento ilícito e inexplicable de los funcionarios, el dispendio, los altos sueldos en el sector público y los escándalos políticos continúen, la percepción ciudadana no cambiará.
El desprestigio de “la política” y “lo político” exige que sus protagonistas se reinventen y cambien radicalmente su actuación. La posibilidad de elegir ahora a candidatos ciudadanos (apartidistas) como una alternativa lícita de superar la “partidocracia”, se ve aún lejana, más aún, “imposible” mientras el PRI tenga la mayoría en el Congreso y se niegue a apoyar la reforma política, pospuesta por su bancada en mayo (a indicación de Peña Nieto, como acusó el PAN).


5. La frustrada alianza no hubiera garantizado la victoria electoral de la oposición.
Aunque no se concretó la alianza PAN-PRD en la entidad –tras haber demostrado su eficacia en otras entidades del país al haber derrotado al PRI— los resultados preliminares del IEEM –con el 99% de las casillas— nos indican que, en caso de haberse sumado los votos obtenidos por ambas fuerzas políticas más los del PT y Convergencia, a la oposición no le hubiese alcanzado para superar al PRI-PVEM-PANAL; Eruviel lleva 2’856,414 votos, frente a 1’532,287 sufragios de Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena, una diferencia de más de 1’324,127 votos.
Asimismo, el proceso de discusión entre las dirigencias del PAN y del PRD para lograr ese acuerdo político que concretara la “alianza ganadora” estuvo marcado de topiezos; en pocas palabras no cuajó, fue muy desgastante para la oposición y se llevó meses su discusión (tiempo valiosísimo para preparar adecuadamente una campaña de tan solo 45 días).
La idea de ver a PAN y PRD juntos en la boleta, “unidos” por un candidato común –escogido por ambos partidos con una ideología, historia y plataforma diametralmente distinta—provocó desde el principio un gran escozor y escándalo entre los miembros y simpatizantes de los institutos políticos; se preguntaban: “¿Que no era acaso López Obrador un peligro para México?” Las dirigencias partidistas nunca consultaron a sus “bases” ni tampoco se preocuparon de explicarles cuáles eran los límites y alcances de dicha alianza.
Esta “crisis” perceptual de identidad fue hábilmente aprovechada por los líderes del PRI local y nacional al criticar la medida y advertir en los medios que no era posible, jamás, mezclar “el agua y el aceite”. Además, Andrés Manuel se encargó por su parte de dinamitar la alianza al criticar públicamente las negociaciones de los “chuchos” con el PAN (partido del “espurio”), lo que suscitó no solo divisiones internas en la izquierda perredista sino incluso duras acusaciones de “traición” al movimiento MORENA y al “presidente legítimo”.
De este modo, Jesús Zambrano y Jesús Ortega terminaron cediendo a las presiones internas del ala radical del perredismo y del PT, y dejaron “colgados de la brocha” a Bravo y al PAN, poco antes de iniciar las precampañas.


6. EL PRD se afianza como la segunda fuerza política.
Alejandro Encinas Rodríguez, por la coalición “Unidos podemos más” (PRD-PT-PCD), logró en el discurso político y en las urnas enviar al Partido Acción Nacional a un penoso tercer sitio.
Con una imagen personal de “bonachón” y de experiencia política –dadas las características físicas de su cuerpo y su trayectoria por el gobierno del Distrito Federal, acompañados de su adecuada comunicación verbal— atrajo el voto de muchos ciudadanos indecisos. Sin embargo, su manejo de los “medios alternos” (las redes sociales en internet) fue muy limitado y poco creativo. Respecto a su estrategia aérea (medios visuales en las calles), consiguió ser conocido aún en los propios bastiones panistas (que no votaron por él, pero lo ubicaron perfectamente, a diferencia de Bravo Mena).
Cada vez que tuvo oportunidad, como en el segundo debate en el IEEM, “el santaclós amarillo” (como así le apodaron) enfiló sus ataques al partido en el poder y su estrategia le funcionó. Sin embargo, aunque Encinas alcanzó más de 966,627 sufragios en el Estado de México (cifras igualmente históricas para la izquierda mexiquense, el 21.12%), el PRD se quedó aún muy, muy lejos de sus pretensiones.
La frustración en el “sol azteca” por los resultados adversos llevó a Encinas a anunciar el inicio de “movilizaciones” contra la “elección de estado”, orquestada por el gobernador –una medida que más que revertir los resultados de la elección del 3 de julio lo que busca es mantener “vivo” el movimiento opositor de López Obrador (MORENA) y dejarle lista una plataforma de apoyo para su posible candidatura presidencial.
Pero el PRD y la izquierda se dieron cuenta de que aún no tienen la fuerza electoral suficiente en el Edomex para aspirar realmente a grandes cosas.

7. La marca “PAN”, devaluada.
Si bien todas las encuestas ya advertían del resultado adverso para Luis Felipe Bravo Mena (“crónica de una muerte anunciada”), la magnitud de la derrota panista fue terrorífica: La votación del PAN cae alrededor de 12% respecto de los últimos comicios de 2009 y 22 puntos respecto a la elección de 1993; tenía 25% en 2005 y, ahora, en 2011 bajó a 13 puntos. Y si se mide con el porcentaje de sufragios de Eruviel, pues la comparación es abismal: ¡50 puntos porcentuales de diferencia! ¿La razón?
Comparto la opinión de más de un analista político que sostiene que los resultados negativos del gobierno calderonista en materia económica y de seguridad, desde un punto de vista perceptual, se vieron reflejados en esta elección, sumados a otros importantes factores como la imagen desfavorable del candidato y a los errores propios del blanquiazul.
Bravo Mena, una persona decente e inteligente (visto como la carta del presidente Felipe Calderón para el Estado de México) no logró seducir con sus propuestas ni imagen pública al elector, ni siquiera al voto duro panista. Se percibió en el primer tramo de su campaña cansado, débil y acartonado, como también lejano a la realidad social y frío, distante; así se reflejó en su propaganda. Pese a que modificó su actitud personal y la fuerza de su discurso en mitines y ante los medios –una de sus fortalezas— no consiguió su objetivo. A esto debe agregarse:
Publicidad incolora, inodora e insípida (no había claridad en su posicionamiento ni en su lema “Ya es justo”); endeble estructura estatal; campaña de “brazos caídos” debido a la inconformidad en la selección del abanderado (división interna); falta de coordinación o desorganización entre el equipo de campaña y el Comité Estatal; pobre y tardío apoyo económico del CEN; errada estrategia de campaña al no focalizarse en los municipios panistas (“ni sus propios vecinos lo conocían”) y el anunciado “relanzamiento” de la misma no logró el “golpe de timón” esperado; ausencia de la dirigencia nacional del partido en el arranque de la campaña, como la ausencia de los 7 “suspirantes” panistas al inicio y al final (me refiero luego de los comicios el día de ayer para acompañar a Luis Felipe Bravo en la derrota); la contratación de pseudoespecialistas en las distintas áreas de la campaña; tibia actitud del candidato en ambos debates para enfrentar al viejo sistema priísta (y golpear en su lugar a Encinas), dictada por un reducido equipo de asesores, etc. En fin… Todo lo anterior dio motivo para que los medios calificaran a la campaña de Bravo como un “desastre”. (Hasta criticaron la falla del micrófono que usó ayer para informarnos que los resultados de la jornada electoral no le favorecían).

¿Qué sigue ahora para el PRI, el PAN y el PRD?

PRI
En el PRI Eruviel Ávila deberá ahora: a) trabajar en la conformación de su nuevo gabinete de gobierno, fruto de las negociaciones previas con Peña Nieto y sus compañeros finalistas de la selección interna (Videgaray, Del Mazo, Nemer, Ávila); b) atender los compromisos (“regalos” y “chambas”) que ofreció a sus estructuras priístas en todo el estado, y c) cumplir a partir del 16 de septiembre (fecha en que tomará posesión como gobernador) con sus más de 6 mil compromisos de campaña.
Y respecto a Enrique Peña Nieto, este se dedicará a preparar con calma su faraónico 6º y último Informe, preparar su triunfal salida del Palacio de Gobierno en Toluca y negociar con el CEN del PRI que el senador Manlio Fabio Beltrones frene sus ansias presidenciales y le levante la mano como su abanderado oficial, en aras de la unidad y del triunfo del priísmo.

PRD
La derrota del candidato de la coalición desató ya una nueva batalla de acusaciones entre las “tribus” perredistas; los “chuchos” y la dirigencia del PRD en la entidad acusan ahora a López Obrador de ser el “culpable” del triunfo de Eruviel debido a que se opuso a la construcción de la alianza con el PAN. De crecer el malestar intestino se podría fracturar la frágil relación Ebrard-AMLO y, por ende, dividir totalmente a la izquierda en miras del 2012.
Fruto de la frustrada alianza ya comentada, Guadalupe Acosta Naranjo (ex candidato del PRD al gobierno de Nayari), se quejó de la imposición antialiancista de Andrés Mauel y deslizó la idea que su partido y el PAN vayan juntos para las elecciones federales del año entrante.
Veremos si la izquierda logra superar su propia frustración, abandonar su trillado y poco creíble discuro de “fraude electoral”, evitar la división interna de las “tribus”, elevar la calidad de sus propuestas y diseñar una estrategia política eficaz que siga sumando y no restando adhesiones a su causa.

PAN
En los próximos días veremos si el CEN del PAN, luego de la autocrítica y evaluación que realice sobre los procesos electorales en Nayarit, Coahuila y el Edomex (y de la “locomotora” que lo aplastó en esta última entidad), toma medidas serias si desea ganar en Michoacán, pero sobre todo, evitar el escenario indeseable de una catástrofe en 2012, con su salida de Los Pinos tras una década de “cambio” e incipiente “transición” política a la democracia. La exigencia de renuncia de la dirigencia nacional y local es una salida fácil pero equivocada e inútil; los culpables son todos: gobierno federal, dirigentes y miembros.
Pero el asunto es sumamente serio para Acción Nacional: el llamado “corredor azul” quedó prácticamente destrozado. Eruviel Ávila devastó la zona; la ventaja que obtuvo en municipios como Naucalpan, Tlalnepantla y Atizapán fue de hasta 5 a 1.
El 3 de julio marca, electoralmente hablando, el “principio del fin” del panismo en el poder y el declive de Felipe Calderón Hinojosa, si no ponen manos a la obra para evitarlo.
Rectificar sus propios errores y recuperar el terreno electoral y cultural perdido, particularmente de 2009 a la fecha, implica un reto enorme para Acción Nacional, el gran perdedor del 3 de julio.
Derruir la poderosa –cuestionable o no— marca “PRI”, no solo se antoja hoy difícil sino imposible con las herramientas materiales y humanas que posee el PAN.
La necesidad de contar con una estrategia electoral ganadora, creativa y poderosa; de saber comunicar los pocos o muchos logros de gobierno; de posicionar mejor su mensaje “humanista”; de contar con verdaderos profesionales y expertos en cada área; de tener sangre nueva y talento; de formar y renovar su cuadros y dirigentes y de unir a los distintos grupo antagónicos; de persuadir a la población abstencionista y a la Opinión Pública; de atraer a la juventud; de renovar el entusiasmo tras la dolorosa derrota, y ser más generoso, etc., es más urgente que nunca.
Si Creel, Josefina, Emilio, Cordero, Lujambio, Lozano y Heriberto no acuerdan pronto con Madero y Calderón quién de ellos tiene el perfil y los medios idóneos para enfrentar a Peña Nieto y a su “prituradora”, ya podríamos cantar (exactamente un año antes) la victoria tricolor en 2012.
Mientras tanto, el tiempo corre y corre…
El PRI está de vuelta (nunca se fue); nos guste o no.

Jaime Duarte Mtz. es consultor en imagen pública del despacho SIGNUMS, investigador sociopolítico, profesor de Opinión Pública, conferencista, autor de dos libros y Presidente de la Asociación Mexicana de Consultores en Imagen Pública (AMCIP).

30 de abril de 2011

El Congreso, un lastre para México; su imagen y confianza, por los suelos

Por Jaime Duarte Mtz.
Consultor en Imagen y Reputación
Terminó ayer el período ordinario de sesiones del Congreso de la Unión sin avances concretos en la reforma laboral, reforma política, y Ley de Seguridad Pública. En el mismo sentido, los legisladores tampoco aprobaron a los Consejeros del IFE (un tema igualmente relevante en función de la elección presidencial del año entrante). Y es que Diputados y Senadores tuvieron tres meses para analizar, discutir y aprobar estos temas y otras importantes reformas políticas y jurídicas que le urgen al país.

Si bien es cierto que el Grupo Parlamentario del PRI fue el partido que, en ambas Cámaras, impidió la concreción de tales reformas, la realidad es que la opinión pública juzga al resto de los partidos como igualmente culpables de la "parálisis" legislativa. Y es que desde hace ya varias legislaturas atrás, el Congreso nada más no se pone de acuerdo en hacer caminar las llamadas reformas estructurales (agreguemos igualmente la energética y la fiscal).

"Nuestros queridos" políticos "viven en otro planeta", "no tienen prisa", "solo piensan en sus propios intereses", "se la pasan peleando", son comentarios ciudadanos que se leen y escuchan en los medios todos los días y en todas partes. Además, agregan, "ya están pensando en qué hueso agarrar para las elecciones entrantes".

Y así, los problemas en México se acumulan y acumulan, crecen y crecen sin fin.

Se entiende mejor por qué los partidos y diputados siguen ocupando los últimos lugares en credibilidad y confianza en México (de acuerdo con el "Índice de Confianza en las Instituciones", encuesta realizada desde 2004 a la fecha por la empresa Mitofsky).

Pero no únicamente la opinión pública y el ciudadano de a pie descalificamos los nulos resultados de los legisladores, también reprobamos sus métodos ineficientes y procedimientos insensibles. ¿Por qué?

Por ejemplo, en el Senado de la República, durante las discusiones de la reforma política, diversos medios publicaron fotografías de senadores viendo películas y fotos en su iPad, o bien, fueron pillados haciendo uso de su celular. Es decir, dieron muestras de no estar atentos a las discusiones o de no importarles el tema. Asimismo, fue evidente su contradicción e incongruencia en esta misma semana, al señalar en el dictamen de dicha reforma su disposición a darle mayor poder al ciudadano, pero ¡soslayaron más de 4 millones de firmas de ciudadanos que expresaron su rechazo a los candidatos "plurinominales"!

A esto sume usted los manjares que degustaron mientras discutían las reformas, lo cual comunica insensibilidad hacia los que menos tienen. ¡Ah! Sin olvidar el desembolso de 3 mil millones de pesos por una nueva sede ¡que no funciona y que pagamos de nuestros impuestos!

Y en cuanto a lo que pasó en el palacio Legislativo de San Lázaro, ayer los diputados del PAN y PRI encabezaron un duelo de mantas, donde los primeros acusaron al tricolor de frenar las reformas y, los segundos, denostaron al presidente Calderón por la pobreza, el desempleo y los asesinatos violentos en su sexenio. La TV y la prensa nacional mostraron cómo, entre gritos y desorden, cada bancada desplegó sus gigantescas mantas.

Y existen muchas, muchas más evidencias de su incompetencia general; ya ni quién quiera acordarse  de los shows y circo protagonizados en la "máxima triubuna de la Nación" por los petistas y perredistas (seguidores de López Obrador) y de su "bufón", Gerardo Fernández Noroña.

En fin... se abre ahora un lapso de cuatro largos meses para que, en el siguiente periodo legislativo de septiembre, los Diputados y Senadores retomen todos los pendientes que dejaron; ya veremos si existe o no la voluntad política para sacarlos adelante, cuando ya algunos de ellos habrán solicitado licencia para buscar algún cargo de representación popular y enfilado sus baterías para participar en la elección presidencial de 2012.

Los ciudadanos no debemos permanecer solo como espectadores, en necesario estar bien informados, opinar y participar activamente pues, a fin de cuentas, somos realmente los "patrones" de los políticos y México es nuestro hogar.

¿Qué opina y siente usted al respecto?

(Fotos de los diarios Reforma y Excélsior)

22 de febrero de 2011

LA REPUTACIÓN, ESCUDO IMAGOLÓGICO DEL PODER ANTE EL ESCÁNDALO POLÍTICO

La imagen, la marca personal, la popularidad, la gobernabilidad y el escándalo en los gobiernos de Fox, Lula, Piñera, Castro, Chávez, Uribe, Clinton, Berlusconi, Nixon, Reagan y Obama.*

por Jaime Duarte Mtz.
@JaimeDuarte
www.jaimeduarte.com.mx

Imagine por un instante que usted acaba de ser electo presidente de la República. Ganó con un estrecho margen; convenció hasta los más escépticos. Goza de un alto prestigio y reconocimiento público en las encuestas no sólo en su ciudad de origen, sino en toda Latinoamérica dado su carisma e impecable trayectoria profesional y laboral. Tiene una linda familia y hermosa esposa. Todo marcha de maravilla en su gobierno, no enfrenta grandes sobresaltos; nada complicado qué resolver. Pero un día la prensa publica en la primera plana de los diarios una nota reveladora y ¡demoledora!: una fotografía íntima suya, explícita, ¡con otra mujer! La evidencia es irrefutable y le lleva a la Opinión Pública a cuestionarle seriamente su integridad personal, su fidelidad a su cónyuge y su honorabilidad como autoridad. La oposición lo hace trizas. La foto le fue tomada por un “amigo” suyo en una reunión privada y en estado de ebriedad, siendo usted ya mandatario en funciones. ¡Ni siquiera se acordaba! ¿Qué hará usted ahora? ¿Cuál será su futuro?

Para comprender brevemente algunos casos positivos y negativos de líderes o ex líderes políticos en América y Europa cuya conducción personal traspasó su esfera privada e irrumpió en la dimensión pública -por motivos de diversa índole- conviene hacerlo bajo el tamiz de seis elementos esenciales, muy estrechamente vinculados entre sí:

1. La gobernabilidad y la popularidad como retos y anhelos del líder político
Uno de los mayores retos de las democracias jóvenes y maduras lo constituye, sin duda, el garantizar la gobernabilidad y la gobernanza de los Estados. Al mismo tiempo, una de las pretensiones de los gobernantes lo es el contar con el apoyo de sus ciudadanos, dirigido este no solo a respaldar favorablemente sus respectivos programas, políticas y acciones de gobierno, sino también a evaluar positivamente sus personas. En otras palabras, “gobernabilidad” y “popularidad” son hoy, por tanto, binomio y sinónimo de éxito político en el mundo occidental; aspiración legítima de todo Jefe de Estado o de Gobierno. Pasar a la historia como un verdadero “estadista” es el sueño de todo mandatario.

Vicente Fox logró vencer un régimen antidemocrático de 70 años en el poder en México, pero no fue un estadista. Alcanzó niveles envidiables de aceptación como persona dado su carisma (bajó un poco al final de su mandato), pero fue reprobado como gobernante. Pensaba que el ser apreciado por la ciudadanía era sinónimo de buen gobierno; se equivocó. Lula, en cambio, sí es considerado un estadista por los resultados que logró en Brasil. En regímenes dictatoriales como Cuba y Venezuela, la gobernabilidad está asegurada por ahora de manera coercitiva y la popularidad de Raúl Castro y Hugo Chávez va en franco descenso. Populismo y popularidad no son lo mismo.

2. La imagen pública del gobernante como pieza relevante en el ejercicio del poder
Síntesis de otras materias como el marketing, la publicidad, la neurociencia y la psicología, entre otras, y definida por algunos como “percepción compartida que provoca una respuesta colectiva unificada”,[i] la Imagen Pública es hoy una novedosa disciplina al servicio de las personas, marcas, productos, instituciones o países que pretendan manejar adecuadamente su comunicación. Por ende, no es un asunto frívolo o una moda; se trata de una poderosa herramienta que diseña estrategias perceptuales inteligentes las cuales guían al político, por ejemplo, a convencer mejor a sus gobernados. Sea verbal o no verbal el mensaje enviado por el gobernante –donde éste último tiene una eficacia del 93%- lograr una imagen cercana, atractiva, exitosa, triunfadora, popular, etc., fortalece su capacidad de influencia, persuasión y autoridad moral en el ejercicio cotidiano del poder. La imagen construye reputaciones con el tiempo; logra distinción y aceptación también.

Barack Obama logró lo increíble: ser el primer presidente de raza negra de Estados Unidos e impactar al mundo gracias a su magnetismo natural, dotes de orador, telegenia en los medios y estupendo lenguaje corporal; imágenes combinadas que hicieron de él un paradigma y gigante mediático global[ii].

3. La “marca personal” del mandatario ligada a la marca exitosa de su país
El líder político deja impresa su marca o huella personal de forma indeleble en la mente del público (el nuevo campo de batalla imagológico). Así, detrás de su nombre, promesa e imagen pública como self-brand, existe una personalidad única que reúne valores, creencias, capacidades… y está llamada a cubrir necesidades, valores o aspiraciones; demandas justas de sus gobernados. En consecuencia está obligado a gestionarla.[iii] Pero de forma simultánea su marca política influye en la imagen y marca de su país, y es reflejo de ésta también. Si su Estado está posicionado de manera positiva en el mundo -por su cultura, territorio, leyes o población- su gobierno y persona se verán beneficiados en consecuencia, aunque por fortuna no necesariamente ocurre lo contario en la realidad: el que una pésima imagen y opinión de un gobernante en el exterior dañe la percepción pública de la “marca país” (su nación). La gente sabe separar a un bello país de su mal gobierno.

Sebastián Piñera entendió perfectamente esta simbiosis y logró, con su respaldo y presencia pública en el rescate de los 33 mineros, no solo aumentar su popularidad política de manera impresionante, sino unir a Chile, ponerla de nuevo en el mapa mundial y meterla en el corazón de la humanidad. Aunque la situación es distinta, la popularidad de Lula Da Silva al dejar el poder (con un 87%) va de la mano con el éxito económico de Brasil, percibido como la primera potencia de América Latina. Guste o no, la imagen pública de Lula es aún enorme. Y ¿qué decir de Álvaro Uribe? En casi diez años que logró asestar golpes a las FARC y reducir la inseguridad,  aumentó el número de turistas y divisas en Colombia. Su campaña de marca país “Colombia es Pasión” contribuyó en gran medida a mejorar la percepción de su nación a los ojos del mundo.

4. El escándalo mediático como destructor de la credibilidad y la confianza, erosiona el poder
Sin embargo, en la noble tarea de lograr el bien común de sus gobernados y el fortalecimiento de su propio liderazgo político, las autoridades se ven envueltas con relativa frecuencia en escándalos mediáticos de distinta naturaleza que no únicamente ponen en duda su credibilidad y vulneran la confianza ciudadana, sino que de paso debilitan las instituciones oficiales que representan y llegan a amenazar, incluso, la misma estabilidad y seguridad nacional estatal. Si bien es cierto que algunos mandatarios logran enderezar el barco del país –no sin grandes esfuerzos y elevados sacrificios para su pueblo- no muchos de ellos consiguen al final recuperar su popularidad o restaurar su imagen pública inicial. Sus debilidades o transgresiones morales provocadas por sexo, dinero o poder[iv] terminan igualmente por dañar su marca personal y minar, poco a poco, el respeto a su investidura presidencial.

Dentro de los escándalos políticos sexuales podemos señalar el caso de William J. Clinton con Monica Lewinsky como el más sonado, pero recientemente también los del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, con “sus mujeres”. Clinton salvó su gobierno y su matrimonio porque públicamente pidió perdón y su país se lo aceptó. Il Cavaliere, pese a sus excesos, mantiene una popularidad de casi el 50% (otras encuestas le dan hasta el 60% de aceptación), que hace suponer que no ofrecerá disculpas a su país liberal ni al Papa ni tratará de reconciliarse con sus ex esposas. No obstante Roma ni Washington son iguales, Berlusconi no podrá evadir en su momento el juicio moral, legal o electoral en las urnas.

Respecto a los escándalos en Estados Unidos está el Whitewater en el ámbito financiero, pero por su magnitud en el tema del poder sobresalen el Watergate que lleva a Richard Nixon a renunciar a la presidencia, y el Irangate en el que Ronald Reagan vio disminuida su popularidad tras ocultar la verdad en la venta de armas a Irán (del 67% al 46%), pero volvió a recuperarla tres años después (con el 64%).

5. La Opinión Pública ejerce, con los medios y la oposición, una “presión psicosocial” sofocante
Más aún, la vigilancia permanente e implacable de su actuación pública y privada por los medios de comunicación con sus rápidos, versátiles y revolucionados tentáculos tecnológicos, sumada a una sociedad civil más demandante y organizada, a una Opinión Pública[v] más atenta, crítica o exigente, y a una oposición dispuesta a no perdonar cada error de su rival, obliga a los “emisores” de la élite del poder, los gobernantes, a revisar y cuidar con más énfasis su conducta privada y ética personal. El mandatario está -dada su investidura y significado simbólico- dentro de una enorme caja de cristal (a modo de “Big Brother”) vigilado las 24 horas del día por cámaras y micrófonos listos para grabar todos y cada uno de sus movimientos. Millones de ciudadanos convertidos en paparazzis indiscretos, azuzados por líderes de opinión con y sin escrúpulos, están a la caza de ese audio o video comprometedor que eleve el tiraje o rating de sus medios. El escándalo mediático, magnificado por el “cuarto poder”, es un modo alternativo de socavar el poder ejecutivo, seducir, chantajear y… ¡vender!

¿Qué tal el terremoto político internacional provocado por Wikileaks? El “terrorismo informático” de una sola página web golpeó severamente la popularidad y el liderazgo “inmaculado” de Obama, sacudió la estructura de inteligencia estadounidense, cuestionó la política exterior de la Casa Blanca e irritó a los mandatarios ¿amigos? de Hillary y Washington. ¡Todo un acontecimiento mediático desnudó al país más poderoso del planeta! Y el show no ha terminado todavía.

6. La “reputación política”: escudo imagológico y arma moral de todo gobernante
Así como en el último decenio registramos en las empresas la creciente ola de la “reputación corporativa”,[vi] interesada esta en ver más allá del aspecto monetario inmediato, o sea, enfocadas ahora a “generar confianza” en el cliente, en el mundo de la política se hace urgente retomar este concepto para recuperar, primero, la confianza ciudadana al ir más allá de los propios intereses partidistas y, segundo, fortalecer la imagen pública de la clase política dominante en su conjunto; en otras palabras, resarcir la “marca personal” de los gobernantes y posicionar mejor en el mundo la “marca país”. La “reputación política”, entonces, al tener su asiento en el valor esencial (bien ser), el valor funcional (bien útil), el valor emocional (bien afectivo), y el valor social (bien hacer), forma un núcleo compacto que sirve de sustento del poder y defensa política contra todo tipo de amenazas provenientes de la oposición o de los medios de información. La Opinión Pública es finalmente atraída y rendida ante los mandatarios porque quienes están a la cabeza del gobierno son ahora personas con sólidas bases morales, invulnerables a los escándalos; cumplen sus compromisos de gobierno o promesas de campaña; son competentes en su labor y gestión; son humanos en el ejercicio público, y se ganan el afecto y estima de los ciudadanos. La fama, en una palabra.

Comunicadores, imagólogos, publicistas, mercadólogos y encargados de relaciones públicas, tenemos la enorme responsabilidad de prestar un servicio profesional útil a los hombres y mujeres del gobierno con el fin de velar por el prestigio, la credibilidad y la reputación de las personas, las autoridades públicas y las instituciones aunque no siempre tengamos la necesidad de atender crisis coyunturales ocasionadas por líos de faldas, corrupción o abusos de poder. Trabajar por construir marcas personales, institucionales y de países, reputadas y poderosas, considero que debe ser parte sustantiva de nuestra misión.


[i] Víctor Gordoa, El poder de la imagen pública, Ed. Edamex, México, 2002.
[ii] Recomiendo consultar: Rupert L. Swan, El método Obama. Las 100 claves comunicativas del hombre que ha revolucionado el mundo, Ed. Random House Mondadori, Barcelona, 2009.
[iii] Roberto Álvarez del Blanco, Tú Marca personal, Ed. Pearson Educación, Madrid, 2008.
[iv] Una magnífica obra que explica muy bien el escándalo como fenómeno digno de estudio es la de John B. Thompson, El Escándalo político, Ed. Paidós, Barcelona, 2001.
[v] El término “presión psicosocial” es usado por Raúl Rivadeneira Prada, en La Opinión Pública, Ed. Trillas, México, 1976.
[vi] Justo Villafañe, La buena reputación. Claves del valor intangible de las empresas, Ediciones Pirámide, Madrid, 2004. Asimismo, recomiendo conocer los trabajos de gestión realizados por el Reputation Institute: www.reputationinstitute.com


* Artículo publicado en la revista Imagen y Comunicación
febrero 2011, República del Perú, bajo el titulo "El efecto de la vida personal en la imagen pública: casos de presidentes y ex mandatarios". Ver la revista en PDF: